Federico Barbaroja nacido en Alemania fué duque de Suavia, Rey de Alemania, Rey de los Romanos y emperador del Sacro imperio Romano Germánico.
De hecho es el primero que se refiere con ese nombre al imperio que se formó en los territorios orientales del imperio carolingio y que comprendía los actuales países de Alemania, Austria, Suiza, Liechtenstein, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, República Checa y Eslovenia, así como el este de Francia, norte de Italia y oeste de Polonia.
Fué el responsable de afianzar el poder imperial dentro de Alemania y sobretodo en el norte de Italia donde sus ciudades estado se habían independizado de facto.
Introdujo un cuerpo legislativo unificado en todo el imperio basado en el derecho Romano.
Federico Barbaroja fué referente del nacionalismo alemán del siglo XIX que querían reunificar Alemania bajo un poder fuerte como el del emperador.
En 1189 Federico partió, junto con Felipe II de Francia y Ricardo I de Inglaterra (Ricardo corazón de León), a la Tercera Cruzada.
Federico había desafiado en una carta del 26 de mayo de 1188 a Saladino de Egipto a una justa entre los dos en la llanura egipcia de Zoan y había propuesto el 1° de noviembre de 1189 como fecha.
Tras dos batallas exitosas contra los musulmanes y antes de encontrarse con Saladino, Federico I se ahogó al caer del caballo cuando badeaba el río Saleph y ser arrastrado por el peso de su armadura.
Su hijo Federico V de Suabia continuó con un pequeño ejército para enterrar a Barbarroja en Jerusalén.
El intento de conservarlo en vinagre fracasó, así que la carne del emperador fue enterrada en la iglesia de San Pedro en Antioquía, sus huesos en la catedral de Tiro y el corazón y las entrañas en Tarsos.
Éste fué uno de los motivos de que fracasara la tercera cruzada.